Encuentro con Pablo López Pellicer sobre El manifiesto de la ofensa 23/09/2026
Antes del encuentro con Pablo López Pellicer ya habíamos hablado por teléfono. Le contamos que la obra nos había sorprendido mucho y que teníamos ganas de hablar con él. Le comentamos que la información sobre él y sobre El manifiesto de la ofensa ya había llegado previamente a los miembros del club. Ahora queríamos algo diferente: que fuera él quien nos abriera la puerta de su proceso creativo.
Desde el primer momento resultó curioso ver cómo, antes incluso de comenzar la reunión, algunos miembros del club se acercaban a Pablo para hablar con él. Quizá porque cuando has leído una obra y de repente tienes delante a quien la escribió, el libreto deja de estar cerrado.
Pronto se hizo evidente algo que ya se intuía en el texto: Pablo es filólogo y se nota. En la obra, pero también en la conversación. Hay un dominio de las palabras extraordinario, una precisión para buscar el término adecuado y una manera de construir el discurso que convierte hasta las respuestas en pequeñas piezas de lenguaje.
Pero cuando llegamos a la gran protagonista de la tarde, la ofensa, Pablo quiso dejar algo muy claro que él no es un experto en la materia. No es sociólogo ni pretende ofrecer un tratado sobre ella. Se documentó, conversó, investigó y se sumergió en diferentes aspectos del tema para escribir la obra, pero no tiene las respuestas. Pablo no quiere moralizar. No pretende decirnos qué debemos pensar ni desde qué lado debemos colocarnos. Nos pone delante un espejo y nos deja mirar. Lo interesante y también lo incómodo es descubrir qué vemos en él.
Le comentamos que quizá la obra está hoy más de actualidad que cuando fue escrita. Y es que muchas de las cuestiones que plantea parecen haberse instalado definitivamente en nuestra conversación cotidiana: quién puede ofender, quién tiene derecho a sentirse ofendido, qué hacemos con aquello que consideramos ofensivo y, sobre todo, qué poder adquieren tanto quien ofende como quien se siente ofendido.
Hablamos también de cómo la ofensa puede crearse, utilizarse y manipularse para generar discordia. De la necesidad de manifestarla o, por el contrario, de dejarla pasar. Y hasta de algo que terminó ocurriendo en nuestra propia reunión: ¿qué hacemos cuando percibimos una ofensa dentro del propio texto?
Repasamos algunas escenas que nos habían dejado especialmente huella.
Nos detuvimos en ese comienzo con la Diosa de la Ofensa, que a varios nos pareció de una potencia casi clásica, absolutamente escenificable. Hablamos del joven emprendedor y de la influencia del algoritmo; del artivista y todo lo que encierra el propio concepto; de la escena de los regalos de Navidad, que nos conquistó por su tono cómico. Y aquí tuvimos además una pequeña ventaja: entre nosotros estaba una compañera de Pablo en la ESAD, Montse (que se ha incorporado a nuestro club) que había interpretado algunas de las piezas de la obra en formato microteatro en la Sala Ítaca y que nos contó cómo aquella escena funcionaba especialmente bien sobre las tablas.
Nos detuvimos también en la obra de teatro dentro de la obra y en ese cameo del propio Pablo; en Hazme la herida con palabras y no con silencio, que nos llevó a hablar de la censura y de las consecuencias de nuestros actos; de las de los hermanos, donde aparece el perdón y, por supuesto, en la escena de la familia.
Esta última dejó a más de uno con cierta desazón. Porque el crescendo de la situación va estrechando el espacio hasta que aquello que parecía casi cotidiano empieza a resultar profundamente incómodo.
Y entonces aparecieron los primero, segundo, tercero.... porque tampoco pudimos evitar preguntarnos si detrás de determinadas situaciones, de determinados personajes o incluso de determinadas palabras había una intencionalidad concreta del autor. En este caso, creo que hemos visto más allá de las palabras y le hemos dado otras interpretaciones que ni él se planteó.
Creemos que Pablo salió bastante sorprendido de la conversación. Y nuestro club le devolvió su obra llena de preguntas, interpretaciones, asociaciones y lecturas posibles. También nos alegramos de saber que está contento con la representación de su obra El caso del amor fantasma dentro del certamen CreaMurcia. Esperamos que tenga mucha suerte.
Y ahora que hemos hablado con su autor, quizá la obra ya no sea exactamente la misma.


Cómo bien sabes Carolina no pude acudir, pero leyendo tu "resumen" es casi como si hubiese estado y es gracias a tu resumen. Enhorabuena y gracias
ResponderEliminar