Tres noches en Ítaca
Ítaca es una isla griega famosa por ser la patria de Ulises (Odiseo) en la Odisea de Homero, simbolizando el hogar, la meta final y el anhelo de pertenencia. Metafóricamente, representa el viaje de la vida, el autodescubrimiento y la importancia de disfrutar el camino (sabiduría) más que el destino final siendo esto popularizado por el poema de Costantino Cavafis.
¿Qué significa la familia para el desarrollo del individuo?, ¿cómo ser uno mismo sin traicionarse? Es sumamente difícil conocer los profundos embrollos que muchas veces surgen en el seno familiar que conducen a un laberinto de sentimientos contradictorios, a veces casi imposible de desenmarañar incluso para los propios miembros del clan familiar.
Alberto Conejero escribe y María Goiricelaya dirige ‘Tres noches en Ítaca’, estrenada el 6 de febrero de 2026, una tragicomedia en la que tres hijas de una profesora de griego se trasladan hasta la isla griega de Ítaca después de conocer el súbito fallecimiento de su madre, autoexiliada allí desde hace veinte años tras abandonar a su familia y huir hasta esa lejana isla griega desde Madrid buscando alejarse definitivamente de una realidad personal insoportable.
Ariadna, Penélope y Elena en medio de ese forzado encuentro y, al mismo tiempo, de los profundos desencuentros surgidos entre ellas, acabarán conociendo de verdad a Alicia y, al tiempo, descubriéndose a sí mismas. Una pieza sobre la madre ausente, sobre el derecho a renacer una y otra vez y también un canto de amor a las humanidades y a las personas que nos invitaron a imaginar.
Con la sombra de Homero sobre las cuatro vidas que un día se dan cita en Ítaca, y en medio del Mare Nostrum y los líos consulares y administrativos para expatriar el cuerpo de una madre, surgen allí el duelo, las heridas, los recuerdos, las contradicciones, el dolor, la incomprensión, la desmitificación pero también el perdón, el descubrimiento, la sorpresa y la luz para poder continuar viviendo sin acusaciones, sin culpas, sin reproches mútuos... viven entre poesía, canciones, citas literarias y una carta final de agradecimiento de un tal dramaturgo.
En el escenario de Tres noches en Ítaca no solo aparece una casa, ni una familia, ni siquiera una isla. Ítaca deja de ser destino para convertirse en herida, memoria y pregunta. Cada personaje busca su propia orilla mientras las palabras levantan un mar antiguo bajo nuestros pies.
Hablamos de Ariadna y de su madre, de esa relación hecha de silencios que pesan más que los gritos, de amor contenido y cuentas pendientes. Dos mujeres frente a frente, separadas por generaciones y, al mismo tiempo, unidas por la misma fragilidad. Y junto a ellas, las hermanas: espejo, refugio y traición. Porque en la obra la sangre une, pero también hiere. También de ese padre que sabemos como gestionó la situación antes de la marcha de Alicia pero no conocemos nada de él tras su partida.
Pero también hubo espacio para el humor a través del personaje de Dimitris, ese “Marlon Brando griego”, figura casi mítica, atravesada por el encanto y la derrota, como si el teatro clásico hubiera decidido suspirar despacio en un puerto del Mediterráneo.
La conversación nos llevó después a las humanidades, esa raíz profunda que sostiene nuestra manera de mirar el mundo. Los mitos, la tragedia, la poesía y la filosofía aparecen en la obra no como adornos cultos, sino como una respiración antigua que todavía nos explica. Comprendimos que seguimos hablando griego sin saberlo; que nuestras preguntas, nuestros miedos y nuestros amores nacieron hace siglos y aún siguen sentándose a la mesa con nosotros.
También nos detuvimos en la arquitectura de la obra: las acotaciones como una segunda voz secreta; ese signo “/” que corta, suspende o abre un abismo; las referencias a otras obras que aparecen como ecos en mitad de la noche. Todo está construido con precisión de partitura, con unos monólogos inmensos que sostienen el tiempo durante cien minutos sin dejar caer la emoción. Frases que parecían escritas para quedarse viviendo dentro del espectador.
Durante la reunión no analizamos solamente una obra de teatro. Navegamos juntos hacia Ítaca, sabiendo quizá que lo importante nunca fue llegar, sino reconocer en el viaje nuestras propias pérdidas, nuestras traiciones y la necesidad obstinada de seguir contándonos historias para entender quiénes somos.
La propuesta está llena de delicadeza, de reflexiones íntimas, de invitación al silencio, a la escucha, a no juzgar por las apariencias y a no huir artificialmente del dolor y de las lágrimas porque esos son itinerarios ineludibles en toda vida humana.
Alberto Conejero, el autor
Es dramaturgo y poeta. Licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Real Escuela Superior
de Arte Dramático y doctor por la Universidad Complutense de Madrid.
De su obra teatral destacan: En mitad de tanto fuego, El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, La geometría del trigo, Los días de la nieve, Todas las noches de un día, Ushuaia y ¿Cómo puedo no ser Montgomery Cliff? Ha sido también responsable de diversas dramaturgias y reescrituras: Pineda (Ballet Flamenco de Andalucía), Medea (Teatre Lliure), Electra (Ballet Nacional de España y Teatro de la Zarzuela), Fuenteovejuna (Compañía Nacional de Teatro Clásico); Troyanas (Festival deTeatro Clásico de Mérida), entre otras.
En febrero de 2020 publicó En esta casa, su segundo poemario tras Si descubres un incendio
(2017).
Autor del fenómeno teatral La piedra oscura, ganadora de cinco premios Max, pieza en la que se basa la película de los Javis, La bola negra, de la que es también es guionista.
María Goiricelaya, la directora
Nacida en Bilbao, es directora, dramaturga e investigadora teatral. Es reconocida por su doble faceta como creadora escénica e investigadora, con un destacado recorrido en la dirección de espectáculos de teatro y ópera para instituciones de referencia. Es doctora en Investigación y Creación en Arte por la Universidad del País Vasco, tratando su tesis sobre el entrenamiento vocal del actor en los siglos XX y XXI. También es Licenciada en Comunicación Audiovisual.
Ha dirigido y creado espectáculos para espacios como el Centro Dramático Nacional, Matadero Madrid, Teatro Arriaga o Palacio Euskalduna entre otros.
En 2017 fundó junto a la actriz Ane Pikaza su propio sello artístico, La Dramática Errante, con el que desarrolla proyectos escénicos de creación contemporánea.
Actualmente compagina su labor de dirección y dramaturgia con la residencia artística en el Centro Dramático Nacional, la programación artística de la sala BBK y la dirección artística del Festival de Teatro de Olite.
Marta Nieto, Ariadna
Nacida en Murcia, se formó en la Escuela de Arte Dramático de dicha ciudad, cursando posteriormente estudios de filología.
En 2006 debutó en el cine de la mano de Antonio Banderas con la película El camino de los ingleses, marcando el inicio de una carrera diversa y sólida.
Ha protagonizado series como Hospital Central, Cuéntame cómo pasó o Hermanos y detectives y películas como Ocho citas o Litus. Su consagración llegó con el cortometraje Madre en 2017 y su versión en largometraje en 2019, dirigida por Rodrigo Sorogoyen. Por esta actuación fue premiada en Venecia (mejor actriz en sección Horizontes), en el festival de Málaga y en Sevilla, recibió el Premio Forqué y fue nominada a los premios Goya y Feroz. En 2023 obtuvo el Premio Max de Teatro por su papel protagonista en La infamia de Lydia Cacho, con dramaturgia de José Martret.
En 2022 debutó como directora con el cortometraje Son y en 2024 estrenó su primer largometraje como guionista y directora, La mitad de Ana, que aborda la identidad de género y se presentó en Valladolid y Cartagena.
Cecilia Freire, Elena
Esta madrileña mostró desde muy temprana edad su vocación por la interpretación, comenzando sus estudios a los catorce años. A lo largo de su carrera ha trabajado en cine, teatro y televisión. En 2008 alcanzó gran popularidad con la película Mortadelo y Filemón : Misión: salvar la Tierra.
En 2007 participó en la serie Hospital Central, en 2008 y 2009 formó parte de la serie de Antena 3 Física o química interpretando a Blanca, la profesora de literatura del Instituto Zurbarán, dejando la serie tras dos temporadas para centrarse en su carrera teatral, en la que ya triunfaba con la obra Luz de gas. En 2012 participó en el programa El club de la comedia como monologuista.
Entre 2014 y 2016 dio vida a Rita Montesinos en la serie de Antena 3, Velvet, papel por el que obtuvo el Premio Ondas como mejor intérprete femenina. En 2018 protagoniza la serie de TVE La otra mirada, donde interpreta a Ángela López.
En 2019 estrena para Movistar + la serie Justo antes de Cristo. Una de las últimas series en las que ha aparecido ha sido La chica de la nieve en 2023 y Un nuevo amanecer en 2024.
Amaia Lizarralde, Penélope
Nacida en San Sebastián, se formó en Arte Dramático en Antzerti (San Sebastián) y posteriormente estudió interpretación escénica en el Laboratorio William Layton de Madrid. Su interés por la interpretación le ha llevado a desarrollar muchas otras facetas como la dirección, la dramaturgia y la formación de actores, certificándose como profesora de la Técnica Chéjov. Su carrera comenzó en los años noventa, participando en películas como La ardilla roja en 1993. Pero cuando verdaderamente empieza a hacerse famosa es cuando aparece en series como Puerta con puerta (1999), El comisario, Hospital Central (2002/2004), Planta 25 (2007/2008), Física o química (2009/2011), La línea invisible (2020), Acacias 38 (2021) o El internado: Las Cumbres (2021/2022)
En cine ha participado en películas como La voz dormida, Ane o Un otoño en Berlín.
Octubre Producciones
Octubre Producciones es una productora con sede en Madrid que nace en octubre de 2016 especializada en artes escénicas y producción teatral. Definen su línea artística como un teatro “comprometido” con valores culturales, sociales y educativos.
Entre las producciones recientes y en cartel aparecen:
La Dama Boba, Tres noches en Ítaca, La verdad, Testigo de cargo o La lengua en pedazos
La empresa forma parte del ecosistema teatral madrileño y aparece vinculada a asociaciones profesionales como ARTEMAD, dedicada a las empresas productoras de artes escénicas de Madrid.
Nave 10 Matadero
Nave 10 Matadero es uno de los espacios teatrales públicos más importantes de Madrid dedicados a la dramaturgia contemporánea. Está ubicado dentro del complejo cultural Matadero Madrid, en el distrito de Arganzuela.
Se trata de un centro de producción y exhibición de artes escénicas impulsado por el Ayuntamiento de Madrid, enfocado especialmente en:
- dramaturgia contemporánea,
- nuevos autores,
- dirección escénica innovadora,
- formación y mediación cultural.
El proyecto busca combinar artistas emergentes con creadores consolidados y acercar el teatro contemporáneo a nuevos públicos.
Nave 10 suele apostar por teatro contemporáneo español e internacional, reinterpretaciones modernas de clásicos, propuestas experimentales, autoficción, teatro social y político, actividades pedagógicas y encuentros con el público.
Nave 10 se ha consolidado como uno de los focos principales del teatro contemporáneo madrileño, especialmente para dramaturgias nuevas y proyectos de investigación escénica. También desarrolla programas sociales y educativos, como iniciativas para espectadores sénior y actividades de mediación cultural.
- Texto: Alberto Conejero
- Dirección: María Goiricelaya
- Con: Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde (Cecilia Salaguren)
- Con la colaboración de Julieta Serrano
- Diseño de escenografía y vestuario: Pablo Chaves
- Diseño de iluminación: David Alcorta
- Diseño música original y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo
- Diseño audiovisual: Estudio Gheada
- Ayudante de dirección: Eider Zaballa
- Coreografía: Alberto Ferrero
- Asistente artístico: Noelia Pérez
- Ayudante de escenografía y vestuario: Andrés Pérez Mena
- Fotografía: Geraldine Leloutre
- Vídeo: David González
- Producción: Nave 10 | Matadero y Octubre Producciones
- Equipo técnico Octubre: Ciru Cerdeiriña, Manuel Álvarez Óscar Muñoz y Víctor Ramos
- Construcción de escenografía: La caverna del Érebo
- Equipo Producción Octubre: Nadia Corral, Beatrice Binotti, Rocío García Cano
- Agradecimientos: Pablo Bravo Lamberto
- Nave 10 Matadero, Madrid
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