"Hay cosas que yo recuerdo que quizá nunca sucedieron, pero como las recuerdo, suceden"
Pinter es complejo.
Pinter crea una maquinaria donde los recuerdos son un arma arrojadiza.
Los personajes ocultan más que revelan. Pinter les quita las máscaras.
Pinter no es confortable.
Pinter confunde
Pinter crea silencios y pausas significativas que hay que habitarlos.
Anna, amiga de juventud de Kate, visita la casa donde ésta ultima vive con Deeley, su marido. La inesperada aparición de la mujer, veinte años después, detona un juego de sospechas, celos, deseo y dudas, donde la frontera entre la realidad y la fantasía se desdibuja. Viejos tiempos es una de las obras cumbre de la dramaturgia de Harold Pinter (Premio Nobel de Literatura 2005), un ejemplo de cómo la imaginación y el recuerdo pueden afectar a nuestra visión del pasado y a la forma de vivir el presente. Escrita en 1971, fue estrenada por la Royal Shakespeare Company bajo la dirección de Peter Hall.
La llegada de Anna a la casa de Kate y Deeley desencadena una sucesión de recuerdos en cada uno de ellos, cargados de impactos emocionales, que provocan la utilización de estos como arma arrojadiza hacia el otro. El pasado se modifica cada vez que alguien habla de él y pareciera estar más vivo que el presente. Los acontecimientos tienen lugar a medida que son recordados. Los recuerdos se materializan a modo de ficción en el presente, son contados, actuados, son, por tanto, un hecho teatral en sí mismos.
Pinter disecciona en este magnífico texto a tres personas complejas que luchan por encontrar espacios comunes en los que reconstruir un pasado borroso e inarticulado donde las palabras no tienden puentes, sino que levantan muros apenas comunicables.
Para el adaptador de la obra de Pinter, Pablo Remón, "Viejos tiempos supone, en la torrencial trayectoria de Harold Pinter, algo así como
un cambio de tuerca, un nuevo comienzo o una reinvención tras sus obras de los
60. A comienzos de la nueva década, Pinter se inventa con esta obra (partiendo de
sus experimentos previos en obras más breves, Landscape y Silence) una nueva
forma de escribir, por la que transitará durante algunos años más: una escritura
misteriosa y poética, alejada del realismo, donde lo verdadero y lo falso, la memoria
y la invención, y el recuerdo y el sueño se confunden. Viejos tiempos me ha
acompañado desde la primera vez que la leí, hace muchos años, y me siento muy
honrado de sumergirme en este mundo cargado de melancolía y secretos. Pinter
es la razón por la que escribo teatro; traducirlo es mi modesta forma de darle las
gracias"
La obra trata principalmente sobre la memoria, el pasado y cómo los recuerdos pueden ser manipulados o interpretados de distintas maneras. Viejos tiempos parte de las siguientes premisas:
- La memoria es inestable: las personas recuerdan lo mismo de maneras diferentes.
- El pasado influye en el presente.
- Lucha de poder emocional entre los personajes.
- Ambigüedad: Pinter no deja claro qué es verdad.

Cada uno de los personajes principales representan una forma distinta de relacionarse con el pasado, la memoria y el poder emocional.
1. Kate
Llena de silencios, representa la escucha. Hablan de ella en tercera persona, algo que es muy violento.
Ella es la esposa de Deeley y antigua amiga de Anna. Es el personaje más misterioso de la obra. Representa el centro del conflicto, porque los recuerdos de Deeley y Anna giran alrededor de ella. Su silencio crea ambigüedad: nunca sabemos qué recuerdos son realmente verdaderos. Al final parece tener el control psicológico, porque los otros dos dependen de su memoria para validar sus historias. Simboliza el poder del silencio y de la memoria interior. Al final de la obra, Kate rompe su silencio y cuenta un recuerdo sobre Anna: dice que una vez Anna estaba acostada inmóvil, como si estuviera muerta o dormida, mientras ella la observaba. Después de ese momento: Anna queda en silencio, Deeley parece derrotado emocionalmente y Kate queda como la figura dominante en la escena.
2. Deeley
Es el marido de Kate. Se muestra seguro y algo competitivo con Anna. Representa la inseguridad masculina y el deseo de control. Intenta demostrar que conoce mejor a Kate que Anna, recordando momentos del pasado. Sus recuerdos pueden ser exagerados o inventados, lo que muestra cómo la memoria puede usarse como arma de poder. Simboliza la lucha por poseer el pasado de otra persona.
3. Anna
Es la amiga del pasado de Kate, con quien vivía en Londres. Representa el pasado que regresa. Sus recuerdos compiten con los de Deeley para definir quién conoce realmente a Kate. Simboliza la nostalgia y el poder del pasado sobre el presente.
Los tres participan en una “batalla de recuerdos” donde cada uno intenta imponer su versión del pasado.
Viejos tiempos, producida por Teatro de La Abadía y Entrecajas Producciones, es una propuesta dirigida por Beatriz Argüello. Ernesto Alterio, Marta Belenguer y Mélida Molina se meten en la piel de Deeley, Anna y Kate, tres personajes cuyas soledades convergen en la búsqueda de espacios comunes en los que reconstruir un pasado borroso.
Para la directora Beatriz Argüello, “Viejos tiempos es enigmático, misterioso, maravilloso. Pinter adora la complejidad y este texto resonó en mí de una manera particular. No simplifica o esquematiza al individuo. A través de sus personajes, vemos que todo depende de la perspectiva con la que queremos o podemos enfrentarnos a la realidad o a nuestro propio pasado. Pinter habla en esta función de la posibilidad perdida de ser felices”
Harold Pinter, el autor
Harold Pinter (Londres, 1930-2008) fue un dramaturgo, guionista, actor y Nobel de Literatura 2005 cuyo teatro innovador transformó el drama contemporáneo. Su trayectoria se extiende durante más de cinco décadas y lo sitúa entre los autores dramáticos más influyentes de la modernidad.
Su teatro convierte la conversación cotidiana en un campo de fuerzas donde la palabra nunca coincide del todo con lo que está en juego, de modo que pausa, ambigüedad y amenaza velada funcionan como verdaderos soportes dramáticos. Esta concepción del diálogo emerge tanto de su experiencia histórica, la guerra, el antisemitismo, la posguerra británica, como de una reflexión estética que desconfía de la transparencia del discurso.
Pinter nació en el seno de una familia judía de clase trabajadora. La evacuación durante la Segunda Guerra Mundial y la vivencia del bombardeo sobre Londres imprimieron en su memoria una sensación persistente de vulnerabilidad y amenaza, que décadas más tarde se reconocería en la atmósfera opresiva de muchas de sus piezas.
Durante su juventud estudió en Hackney Downs School y luego inició formación actoral en la Royal Academy of Dramatic Art y en la Central School of Speech and Drama, que abandonó pronto para integrarse en compañías de repertorio por Irlanda y el Reino Unido. En esos años, Harold Pinter desarrolló una doble conciencia: la del intérprete sometido al texto ajeno y la del escritor que empieza a percibir el escenario como laboratorio de lenguaje, experiencia que más tarde se traduciría en una extraordinaria precisión rítmica de sus diálogos.
En la década de 1950 se negó a hacer el servicio militar, fue juzgado como objetor de conciencia y multado, mientras empezaba a publicar poesía en pequeñas revistas. Esa combinación de resistencia política y búsqueda artística temprana configuró un perfil en el que la palabra escénica nunca se separa del conflicto ético.
Pinter escribe siempre huyendo de cualquier mensaje moralizante a través de un lenguaje en el que los silencios y las pausas son tan importantes como las palabras.
A mediados de los años cincuenta escribió sus primeras piezas en un acto, como La habitación (1957) y La fiesta de cumpleaños (1957), estrenada en 1958 y recibido en un principio con desconcierto y rechazo por parte de la crítica londinense. Además también es conocido por los guiones de cine, como El sirviente, El mensajero o La mujer del teniente francés, entre otros muchos. Como director ha llevado a escena varias de sus propias obras y otras como Oleanna de David Mammet o Exiliados de James Joyce.
En 1960 llegó El cuidador, que tuvo un éxito inmediato y se consolidó como uno de los textos más representados del autor. Con esta obra, Pinter se afirmó como voz central del teatro británico, al demostrar que un espacio mínimo y un triángulo de personajes bastan para desplegar una compleja dinámica de dependencia, violencia y negociación, sin necesidad de una trama explícitamente espectacular.
En la década de 1960 y comienzos de la de 1970 escribió piezas como The Homecoming (1965), No Man’s Land (1975) y Betrayal (1978), además de numerosos guiones cinematográficos y obras para televisión. En esta etapa, su dramaturgia profundiza en la relación entre memoria, deseo y poder, mientras mantiene la tensión entre lo explícito y lo implícito como motor escénico, extendiendo su influencia al cine y a la radio.
En 2005 recibió el Premio Nobel de Literatura, reconocimiento que destacó su capacidad para “descubrir el precipicio bajo la charla cotidiana y forzar la entrada en las habitaciones cerradas de la opresión”. El galardón coronó una trayectoria en la que escritura y toma de posición política se volvieron inseparables, especialmente a partir de sus denuncias públicas contra guerras y abusos de derechos humanos.
Su obra y su figura pública invitan a repensar el papel del escritor como conciencia crítica de su tiempo, al articular una práctica estética rigurosa con una intervención política sostenida contra la guerra y la represión, de modo que la escena se convierte también en espacio de resistencia simbólica.
Pablo Remón, el adaptador
Pablo Remón (Madrid, 1977) es uno de los dramaturgos y guionistas más destacados del teatro contemporáneo español. Su trabajo se caracteriza por un estilo muy personal que mezcla humor, melancolía, reflexión social y estructuras narrativas poco convencionales, con influencias tanto del cine como de la literatura.
Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid y se formó posteriormente en guion cinematográfico en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid). Durante sus primeros años trabajó principalmente como guionista de cine y televisión. El guion de la película Casual Day (2007), una comedia sobre el mundo empresarial, recibió varios premios y lo dio a conocer en el ámbito cinematográfico, lo que marcó mucho su manera de escribir para el teatro: con ritmo cinematográfico, narración fragmentada y uso frecuente de la voz narrativa.
Remón comenzó a destacar en el teatro independiente madrileño a partir de la década de 2010. Sus obras suelen combinar narración directa al público, múltiples personajes interpretados por pocos actores y un tono que oscila entre lo cómico y lo existencial.
Entre sus textos más conocidos están:
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La abducción de Luis Guzmán (2016), una comedia sobre el fracaso, los sueños frustrados y la vida en la periferia.
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Barbados, etcétera (2017), una obra coral sobre la crisis de la mediana edad y las expectativas vitales.
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Doña Rosita, anotada, una reinterpretación contemporánea del clásico de Lorca.
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Los mariachis (2021), una historia familiar llena de humor y desencanto.
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Vania x Vania (2022), una adaptación libre y muy personal de Chéjov.
Su dramaturgia suele tener varios elementos reconocibles:
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Narradores dentro de la escena
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Saltos temporales y relatos cruzados
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Humor irónico mezclado con cierta tristeza generacional
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Personajes muy humanos, llenos de contradicciones
Pablo Remón es considerado parte de una nueva generación de dramaturgos españoles que han renovado el lenguaje escénico en el siglo XXI, acercando el teatro a formas narrativas más contemporáneas y a temas muy vinculados con la vida cotidiana.
Beatriz Argüello, la directora

Beatriz Argüello (España, 1973) es una actriz, directora y pedagoga teatral española con una sólida trayectoria en teatro, cine y televisión. Es especialmente reconocida por su trabajo en la escena teatral contemporánea y por su implicación en proyectos que combinan interpretación, dirección y formación actoral.
Se formó en interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid, uno de los centros más prestigiosos de formación teatral en España. Además, ha ampliado su preparación con maestros y compañías internacionales, profundizando en distintas técnicas de interpretación y creación escénica.
Argüello ha desarrollado gran parte de su carrera sobre los escenarios, trabajando con compañías y directores relevantes del teatro español. Su estilo interpretativo destaca por la intensidad emocional, la precisión en el trabajo de personaje y una gran versatilidad, lo que le ha permitido abordar tanto textos contemporáneos como clásicos.
En televisión y cine también ha participado en diferentes producciones, consolidando una carrera variada dentro del panorama audiovisual español.
Además de actriz, Beatriz Argüello ha desarrollado una importante labor como directora teatral, centrada en proyectos que priorizan el trabajo de actor y la investigación escénica. Sus montajes suelen apostar por:
- La profundidad psicológica de los personajes
- Un lenguaje escénico sobrio y centrado en la interpretación
- El trabajo coral y la construcción de grupo
Su mirada como directora suele poner el foco en la humanidad de los personajes y las relaciones entre ellos, algo que conecta especialmente con dramaturgias contemporáneas y adaptaciones de textos literarios o cinematográficos.
Otra parte importante de su carrera es la pedagogía teatral. Ha impartido clases y talleres de interpretación en diferentes escuelas y espacios de formación, trabajando con actores profesionales y con nuevas generaciones de intérpretes.
Dentro del panorama teatral español, Beatriz Argüello es considerada una creadora escénica muy ligada al trabajo de actor, con una sensibilidad especial para construir espectáculos donde la interpretación y la verdad emocional ocupan el centro de la propuesta.
Entrecajas Producciones Teatrales
“Lugar dentro de un escenario donde se realizan acciones que preparan e intervienen en la escena pero que el público no ve”. Más o menos esta es la definición de la palabra entrecajas en el argot teatral.
Chusa Martín y Susana Rubio fundan Entrecajas Producciones Teatrales SL en 1994, una empresa madrileña de producción y distribución de espectáculos de teatro de producción propia o en coproducción. En 2021 se incorpora Cris Lozoya como coordinadora de Producción Artística, y desde enero de 2024 cuentan con Rocío Calvo y Concha Valmorisco en el área de Distribución, así como con Valle del Saz en labores de Producción y Comunicación.
Desde su primera producción Hetairas interpretada por Rossy de Palma y Pilar Ruiz, estrenada en el Festival de Mérida (1994), hasta la última producción Esencia (2025), han pasado más de 30 largos años dedicados a intentar poner en pie los sueños de muchos profesionales, directores, actores, autores…
Mélida Molina, Kate
Con experiencia en más de cuarenta montajes teatrales, ganó en 2006 el Premio de la Unión de Actores y Actrices como Mejor Actriz Secundaria , por la obra "Así es (si así os parece), dirigida por Miguel Narros.
Ha trabajado con directores como Mario Gas, Lola Blasco o Juan Carlos Pérez de la Fuente. Entre sus últimos trabajos destaca "Loba" de Juan de Mairena , por la que fue finalista al Premio MET a Mejor Actriz en 2023.
En televisión ha encarnado a Catalina de Aragón en "Carlos , Rey Emperador ", y ha trabajado en series como "White Lines", "Velvet" o "Amar en tiempos revueltos".
Ernesto Alterio, Deely
Nacido en Buenos Aires, estudió Arte Dramático con Cristina Rota y Daniel Sánchez. Para completar sus estudios, cursó clases de danza con Agustín Bellusci.
Su primer papel protagonista le llegó de la mano de Fernando Colomo en 1998 en la película "Los años bárbaros ", por la que fue nominado a los Goya como mejor actor revelación. Ese mismo año, Colomo volvió a contar con él para "Cuarteto de La Habana ". Después vinieron títulos como "Los lobos de Washington " que le valió el Premio al Mejor Actor Revelación de Cine Español de Tolousse.
A partir de ahí se consolidó su carrera como actor y comenzó a trabajar en películas como "Días de fútbol " (nominado al Goya a Mejor Actor Protagonista) o "El método " que le valió la nominación al Cóndor de Plata en Argentina.
Siempre ha compaginado sus trabajos cinematográficos con el teatro y la televisión. En teatro destacan obras como "Shock (El Cóndor y el Puma) por la que fue finalista en la XIV edición de los Premios Valle-Inclán de Teatro.
En televisión ha protagonizado series de gran éxito como "Vientos de agua", "La chica de ayer" o "Narcos" en Netflix.
Marta Belenguer, Anna
Desde muy pequeña se sintió atraída por los escenarios y al acabar bachillerato cursó estudios de Filología Hispánica y Arte Dramático. Principalmente se siente actriz, aunque eventualmente escribe y dirige. En su Valencia natal fundó compañía y comenzó su carrera teatral. A finales de los noventa se traslada a Madrid y comienza su carrera televisiva en series como "La casa de los líos", "Señor Alcalde " o "Este es mi barrio ". En 2004 protagoniza el cortometraje "7,35 de la mañana " dirigido por Nacho Vigalondo, con el que viaja a los Oscars en 2005. En esos años participa y es premiada en numerosos festivales con cortometrajes.Compagina el audiovisual con el teatro, que es su pasión. Realiza varios montajes con el CNTC (Compañía Nacional de Teatro Clásico) como Don Juan de Molliere y espectáculos con renombre como "Los monólogos de la vagina". Además, compagina estos títulos con espectáculos propios se pequeño formato que ella misma escribe y dirige.
Carolina González (Escenografía)
Sus inicios fueron como ayudante de escenografía en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pero fue en 2006 con "Don Gil de las Calzas Verdes" de Eduardo Vasco cuando asumió por primera vez su papel de escenógrafa. También es suya la escenografía de "Esencia".
Para" Viejos tiempos " ha diseñado una planta hexagonal y tres paredes con tres grandes ventanales, "un espacio que es a su vez acogedor e inquietante, como el texto de Pinter".
Paloma Parra (Diseñadora y técnica de iluminación)
Comenzó echando una mano en la sala alternativa Teatro Pradillo, lugar del que guarda muy buenos recuerdos. Su gran reconocimiento vino de la mano del director y dramaturgo Pablo Messiez, con el que consiguió el Max a Mejor Iluminación por "La piedra oscura " en 2016.
Para "Viejos tiempos " declara su deseo de "profundizar en la cara de los tres personajes a través de la iluminación porque la actuación de las dos actrices y del actor es muy gestual".
Rosa García Andújar (Diseñadora de vestuario y figurinista)Es licenciada en Educación y Arte Dramático, además de figurinista y diseñadora de vestuario escénico desde 1989.
Ha colaborado con grandes profesionales como Francisco Nieva, del que ha sido figurinista desde 1992. Ha hecho vestuarios para ópera, zarzuela, danza, ballet, flamenco, musicales etc.
Para el vestuario de "Viejos tiempos", se ha apoyado en el color para transmitir los sutiles cambios de tiempo y el conflicto entre los personajes a través del vestuario.
Mariano Marín (Música escénica)Estudió la carrera superior de piano, ha compuesto música para varios largometrajes, numerosos cortometrajes, programas de televisión, documentales y campañas publicitarias.
Ha trabajado en más de setenta obras teatrales con directores como Natalia Menéndez, Álvaro Lavín y Gerardo Vera entre otros muchos.
Como pianista participa en vivo en espectáculos teatrales y acompaña habitualmente Cine Mudo en la Filmoteca Nacional.
Ficha artística
Texto: Harold Pinter
Dirección: Beatriz Argüello
Reparto: Ernesto Alterio, Marta Belenguer, Mélida Molina
Traducción y versión: Pablo Remón
Escenografía: Carolina González
Iluminación: Paloma Parra
Vestuario: Rosa García Andújar
Espacio sonoro y música: Mariano Marín
Movimiento escénico: Óscar Martínez Gil
Ayudante de dirección: Valle del Saz
Fotografía: Dominik Valvo
Producción ejecutiva: Chusa Martín
Ayudante de producción: Elena Prados
Distribución: Rocío Calvo y Concha Valmorisco
Producción: Entrecajas Producciones y Teatro de La Abadía
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