El joven rey

"Biografía presta a la muerte de un nuevo terror"

Esta frase atribuida a Wilde alude a cómo su vida, marcada por el escándalo y el sufrimiento, añade una capa de horror o tragedia a su biografía, transformando así su legado.
Oscar Wilde posee tres segundos nombres al nacer: Fingal O'Flahertie Testamentos. Aunque era un escritor competente y versátil, solo escribió una novela durante su vida: El retrato de Dorian Gray (1891). Dió una gira de conferencias por todo Estados Unidos, Londres y Canadá para enseñar valores estéticos. Considerado como uno de los más grandes dramaturgos de la época victoriana, escribió y produjo nueve obras. Se han escrito sobre él, desde su muerte, muchas biografías, una de ellas por su nieto, Merlin Holland, en 1997. Varias películas biográficas, series de televisión y obras de teatro se han producido sobre la vida de este dramaturgo, novelista, poeta, editor y crítico desde 1960. 
El autor angloirlandés nació en Dublín en 1854, hijo de Sir William Wilde y su esposa Lady Jane Francesca, que fue una poeta y periodista de éxito. Ella escribió el verso irlandés patriótico con el seudónimo de "Speranza". El padre de Oscar era un cirujano oftalmólogo, un reconocido filántropo y escritor de talento, que escribió libros sobre arqueología y folclore. 
Fue educado en la Royal School Portora, el Trinity College de Dublín y Magdalena College de Oxford (1874-1878). En Oxford, se involucró en el movimiento estético y se convirtió en un defensor de `El arte por el arte', también ganó el Premio 1878 Newdigate por su poema Ravenna.
Después de graduarse, se trasladó a Chelsea en Londres (1879) para establecer una carrera literaria. Figura clave del esteticismo, que defendía el arte por el arte, es conocido por su agudo sentido del humor, su crítica social y su estilo elegante e irónico. 
En 1884, Oscar se casó con Constance Lloyd. Tuvieron dos hijos, Cyril y Vyvyan. Para mantener a su familia, aceptó un trabajo como editor de la revista Mundo de la Mujer. En 1888, publicó El príncipe feliz y otros cuentos, cuentos de historias escritas por sus dos hijos. Su primera y única novela, El retrato de Dorian Gray recibió una respuesta bastante negativa, debido a los tintes homoeróticos de la novela, lo que causó verdadera sensación entre los críticos victorianos.
En 1891, Wilde comenzó una relación amorosa con Lord Alfred Douglas, apodado 'Bosie', que se convirtió tanto en el amor de su vida y de su caída. El matrimonio de Wilde terminó en 1893.
El mayor talento de Wilde era la escritura de obras de teatro. Su primera obra de éxito fue El abanico de Lady Windermere (1892). También produjo una serie de comedias muy populares, incluyendo Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895). Con estas obras fue altamente aclamado y reconoció a Oscar Wilde como dramaturgo.
En 1895, Oscar demandó al padre de Bosie, el marqués de Queensberry, por difamación porque lo había acusado de homosexualidad. No tuvo éxito y fue detenido y juzgado por ultraje contra la moral. Fue condenado a dos años de trabajos forzados por el delito de sodomía. Durante su tiempo en la cárcel, escribió De Profundis, un monólogo dramático y una autobiografía, la cual fue dirigida a Bosie. Tras su liberación en 1897, escribió La balada de la cárcel de Reading, revelando su preocupación por las condiciones de reclusión inhumanas.
Su vida personal estuvo marcada por el escándalo: fue encarcelado por su homosexualidad, lo que lo llevó a la ruina social y económica. Pasó el resto de su vida errante por Europa, estando con amigos y viviendo en hoteles baratos. Murió de meningitis cerebral el 30 de noviembre de 1900, el año pasado se cumplieron 125 años, sin dinero y en un hotel barato de París.

El joven rey (1891)


El joven rey narra la historia de un muchacho criado en la pobreza que, de manera inesperada, descubre que es el heredero legítimo al trono. Tras la muerte del monarca, el joven es llevado al palacio para ser coronado. Fascinado por el lujo que lo rodea, se deja seducir por las riquezas, las joyas y los espléndidos ropajes que se preparan para su coronación.
La noche anterior al gran día, el joven rey tiene tres sueños reveladores. En ellos presencia el sufrimiento, la explotación y la miseria de las personas que han trabajado para crear los objetos de su coronación: los tejedores, los mineros y los esclavos. Al despertar, profundamente conmovido, decide rechazar los símbolos del poder construidos sobre el dolor ajeno.
El día de la coronación, se presenta vestido con ropas sencillas y se niega a usar la corona, el cetro y el manto reales. Aunque es ridiculizado y despreciado por la corte, ocurre un hecho milagroso que confirma la nobleza moral de su decisión. Finalmente, el joven es reconocido como un rey justo, digno por su pureza de corazón y su compromiso con la justicia.
El joven rey es una obra publicada en 1891, en plena época victoriana. Durante este período, la sociedad estaba fuertemente influenciada por la moralidad y la religión, y la literatura a menudo reflejaba estos valores. En ella, Wilde reflexiona sobre la justicia, la moralidad, el poder y la responsabilidad a través de la historia de un joven príncipe que, al asumir el trono, descubre la injusticia y el sufrimiento ocultos tras el lujo y la riqueza.
Este es un cuento profundamente simbólico que combina la estética característica de Oscar Wilde con una fuerte crítica social y moral. A través de una narración aparentemente sencilla, Wilde denuncia la desigualdad entre ricos y pobres, la explotación de los más débiles y la hipocresía de las clases dominantes, cuestionando la idea tradicional del poder y la riqueza.
Uno de los grandes aciertos de la obra es el contraste entre la belleza material y la belleza moral. Wilde, conocido defensor del esteticismo, da aquí un giro interesante al mostrar que la verdadera belleza no reside en el lujo ni en el arte costoso, sino en la compasión, la empatía y la justicia. Los sueños funcionan como un recurso narrativo eficaz para despertar la conciencia del protagonista y, al mismo tiempo, del lector. A destacar el sueño de la Avaricia y la Muerte, la negación de una y otra hacen que todos pierdan.
El tono poético y casi bíblico del relato refuerza su carácter alegórico, aunque para algunos lectores puede resultar moralizante. Sin embargo, esta intención didáctica no resta valor literario a la obra, sino que la convierte en una fábula moderna con un mensaje ético claro y vigente.
También cuestiona la monarquía y la relación entre religión y moralidad, mostrando el conflicto entre el deseo personal y el deber ético. A través de símbolos como la corona o el bufón, Wilde explora temas como la redención, la humildad y el verdadero significado de la belleza.
El protagonista evoluciona desde la vanidad y la ignorancia hacia la compasión y el sacrificio. Finalmente comprende que el poder implica responsabilidad y que la verdadera grandeza no reside en la riqueza, sino en la justicia y el amor hacia los demás.
La adaptación teatral de Joaquín García Box se estructura en 9 escenas. En el cuento se divide en tres actos, cada uno de los cuales presenta una situación diferente en la vida del joven rey. En cuanto al estilo, se mantiene el uso de simbolismos y metáforas a lo largo de la obra, lo que le da un carácter poético y misterioso. La adaptación mantiene la esencia del cuento introduciendo algunas modificaciones como los cambios de géneros o la incorporación del maestro de etiqueta.
Contamos con el regalo que nos proporciona La Mosca Teatro, su esquema de escenas con sus acotaciones. Este anexo nos proporciona los movimientos escenográficos de la obra, una exposición que nos anima a ver con más ganas la representación.

Tras su lectura, tenemos en cuenta los siguientes aspectos de la obra: 

Los símbolos

Uno de los símbolos más evidentes en la obra es la corona de oro. Esta corona representa el poder y la riqueza, pero también la responsabilidad y el peso de las decisiones que debe tomar el rey. A lo largo de la historia, el joven rey se da cuenta de que la corona no es solo un objeto de lujo, sino que tiene un significado mucho más profundo.
Otro símbolo importante en la obra es el personaje del bufón. Este personaje representa la libertad y la espontaneidad, pero también la ignorancia y la falta de responsabilidad. A través del bufón, Wilde muestra la importancia de encontrar un equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, y cómo la falta de esta última puede llevar a consecuencias desastrosas.
A lo largo de la obra, Wilde utiliza la figura del obispo para representar la moralidad y la religión, mientras que el joven rey encarna la tentación y la corrupción. El obispo, que actúa como guía espiritual del joven monarca, le recuerda constantemente sus deberes como cristiano y le insta a renunciar a su vida de excesos y placeres para seguir el camino de la virtud y la humildad.
En última instancia, Wilde sugiere que la religión y la moralidad pueden coexistir, pero solo si el individuo es capaz de renunciar a sus deseos egoístas y seguir el camino de la virtud y la humildad. 

La influencia de la mitología

En primer lugar, el personaje del joven rey se asemeja a un héroe mitológico, con su belleza y su nobleza, pero también con su destino trágico. Además, la trama de la obra se desarrolla en un ambiente de fantasía y magia, que recuerda a los mitos y leyendas de la antigüedad. Por último, el tema central de la obra, la relación entre la riqueza y la felicidad, tiene un trasfondo mitológico, ya que muchas culturas antiguas creían que la riqueza y el poder eran un regalo de los dioses, pero también una carga pesada que podía llevar a la desgracia.

La evolución del personaje principal en El joven rey

Este proceso de transformación del personaje es muy interesante, ya que muestra cómo una experiencia traumática puede cambiar radicalmente la forma de pensar y actuar de una persona. Además, el hecho de que el joven rey sea un personaje tan complejo y multidimensional lo convierte en un protagonista muy interesante y atractivo para el lector.

El papel de la belleza

La verdadera belleza no está en el exterior, sino en el interior de las personas. Además, nos enseña que la belleza puede ser una bendición o una maldición, dependiendo de cómo se maneje.

La relación entre la realidad y la fantasía

Wilde nos muestra que la fantasía puede ser una fuente de inspiración y de belleza, pero también nos recuerda que no podemos ignorar la realidad y que debemos tomar medidas para mejorarla.

La riqueza y la pobreza

El autor nos muestra cómo la riqueza puede ser una barrera que impide ver la realidad de los más desfavorecidos, y cómo la pobreza puede ser una fuente de sabiduría y humildad.

La educación

A través de la historia del joven príncipe convertido en rey, Wilde nos muestra la importancia de la educación en la formación de líderes justos y sabios, así como en la formación de valores éticos y morales.

El uso de la ironia

El autor critica la sociedad y sus valores, al tiempo que cuestiona la naturaleza humana y la moralidad.

En conjunto, El joven rey es una obra breve pero poderosa, que invita a reflexionar sobre el origen de la riqueza, la responsabilidad moral del gobernante y la necesidad de anteponer la humanidad al poder. Su mensaje sigue siendo relevante en contextos sociales marcados por la desigualdad y la injusticia. Con el tiempo, la obra de Oscar Wilde ha sido reconocida como una pieza importante dentro de su producción literaria.

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